Cada
vez más populares y polémicos, los chats y los intercambios
de SMS(mensagens de telefone celular – aqui é uma
febre) ya se convirtieron en referentes comunes, socialmente compartidos,
tanto para los que participan en ellos, como no. Nuestras vidas
ahora están impregnadas por estas relaciones, sea porque
somos usuarios, o conocemos personas de nuestro entorno que lo
son, o somos bombardeados por campañas publicitarias, o
porque ellos ya se incorporaran en los guiones (roteiros) cinematográficos
y televisivos, en los ficcios o no.
¿Cuál es la lógica que está por
atrás de estos intercambios comunicativos que se integraron
con tanto protagonismo al escenario de nuestras propias tramas
personales y sociales?
Un fenómeno digno de estudio para muchas áreas,
fascinante y intrigante a la vez. Algunas de las inquietudes
más recurrentes se centran básicamente en dos aspectos.
El primero se refiere al uso peculiar que se hace de la lengua
en este universo. El segundo, que de hecho se vincula al primero,
tiene que ver con la dimensión relacional e identitária.
En un artículo publicado en el periódico
español El País, Goytisolo defiende la tesis de
que estaríamos viviendo en la Era del declive del verbal,
afirmando que “...el desarrollo informático y audiovisual
de los últimos años, ha convertido al lenguaje
verbal a un estorbo para esa cultura fundada en el lenguaje...la
verdadera sustituta de la palabra no es hoy la imagen sino la
presencia virtual de la realidad evocada, y leer y escribir se
convierten paulatinamente en actividades superfluas en relación
a la vida de cada día.” (Goytisolo, 2001)
¿Qué podemos esperar, entonces,
del lenguaje verbal, en un mundo donde un número muy significativo
de nuestras experiencias están cada vez mas mediadas por
aparatos y medios tecnológicos? ¿Qué futuro
podemos prever para la lengua? ¿Hay algún refugio
para ella?
En lugar de pensar en el entierro verbal, ¿será que
los saberes y nuevas formas de comunicación que circulan
en medios difusos y descentralizados también no impulsan
procesos de enriquecimiento de la lengua, dando a ella un nuevo
sabor, llevando a la aparición de nuevas modalidades lingüísticas
y nuevos géneros discursivos? ¿No estamos frente
a un nuevo escenario que trae nuevos rasgos de diálogos
y nuevas situaciones que nos desafían como seres de lenguaje
que somos?
La lengua esta circunscrita en nuestro cotidiano
dentro de una extraordinaria diversidad de prácticas discursivas,
usos complejos y heterogéneos. Se trata de un sistema
de signos históricos y sociales que posibilita al hombre
significar el mundo y la realidad. Aprender a usar una lengua
no tiene que ver solamente con aprender palabras y normas, sino
también con captar sus significados culturales y el modo
como interpretamos la realidad, como hablamos de nosotros y del
mundo.
Bakhtin destacó el carácter polifónico
y dialógico del lenguaje, esta importante herramienta,
fuertemente vinculada a contenidos relativos a la vida, a condicionantes
sociales y culturales. La lengua, separada de estos condicionantes
se reduce a una masa amorfa de signos y señales (Bakhtin
,1981).
Siguiendo las pistas del pensamiento de este autor,
parece ser mucho más interesante pensar sobre lo que las
personas hacen con la lengua, mucho mas que en sus normas rígidas
y en las representaciones de sus códigos y signos.
Por eso, a mí me parece un poco dicotómica
la idea de que la proliferación de los nuevos códigos
de representación de la realidad aparece para desbancar
unos a los otros, cuando en verdad ellos diversifican los contextos
de usos del lenguaje. Pensar como el lenguaje verbal interactúa
con otros textos, soportes y signos nos puede ayudar a encontrar,
no exactamente refugios para la lengua, pero a recrear y reinventar
otras posibilidades de expresión. La digitalización
y la virtualidad vienen dando paso a otras experiencias y vivencias
con la lectoescritura.
En innumeradas situaciones en que utilizamos la
lengua para comunicarnos, sea en una conversación entre
amigos, escribiendo una carta, haciendo una intervención
en una conferencia, en una entrevista de trabajo, declarando
amor a alguien, nuestra conciencia lingüística no
depende solamente del conocimiento de códigos y normas
rígidas. Lo que entra en juego a la hora de elegir cada
discurso depende de los contextos y de aquello que se busca en
el intercambio.
Así es para cualquier situación
de uso de la lengua, no es diferente cuando uno está enviando
un SMS, o participando en un Chat, o enviado un mail. Se tratan
de usos de la lengua que presuponen contextos físicos
y psicológicos, con sus códigos y lógicas
de sintaxis.
El lenguaje utilizado en estos escenarios tiene
algunos rasgos que son característicos: el grado de iconización,
el aparente descuido con las reglas de puntuación, de
ortografía y con las normas gramaticales, además,
la tendencia general a la abreviación de palabras y sentencias.
Esto que Mayans i Planells (2002) define como antinormativismo
tiene muchos sentidos.
Lo que parece ser daño contra la lengua
puede sugerir tramas mucho más complejas. Los usuarios
no están simplemente escribiendo mal, de manera incorrecta, “sino
estableciendo un proceso donde los mensajes son refinados de
tal manera que puedan ser expresados con un menor número
de caracteres posibles.” (Viana, 2000)
De un cierto punto de vista lo que se observa
en estos intercambios es un ejercicio intenso e interactivo,
un trabajo de laboratorio, de intensa experimentación
y creación con la lengua.
Es provocador pensar en lo que unos restrictos
símbolos gráficos de un teclado, de un móvil
o de un ordenador puedan llegar a hacer. Sistemas que no son “nada
en comparación con la infinidad de matices representables
por el tono de voz, la cadencia, la musicalidad, los gestos,
la mirada”. (Mayans i Planells, 2002).
¿Cómo leer y comprender los sentidos
y significados de tantas ausencias, de la falta de corporeidad? ¿Qué hay
atrás de esta precariedad y pobreza que suponen tantas
restricciones a la expresión?
Sí el teclado es la única materia
prima, hay que sacar el máximo provecho. La restricción
termina por imponer a los usuarios un desafío: reinventarse
a partir de estas ausencias.
Se justifica el teclear rápido por imponer
la necesidad de reducir lo que se escribe a sentencias mínimas,
llevando a la mutilación de las palabras y de las frases
y el aparente descuido con las normas. Muchos de los usuarios
afirman que esta rapidez hace con que se acerquen(aproximem)
más al frescor que hay en las conversaciones orales. La
paradoja ahí se sitúa: crear un ambiente de diálogo
oral en un registro escrito.
Para Mayan un labor un poco desconcertante: los
usuarios parecen buscar abandonar algunos trazos que más
caracterizan la escritura: la distancia y la reflexión.
Sin embargo, se mantienen en este registro.
Comparado al discurso oral, el escrito permite
que el sujeto se pueda despegar de su texto. Hay una distancia
entre el que escribe y su registro. El matiz reflexivo es más
intenso, porque en esta actividad hay la posibilidad de revisar
la construcción de lo que escribimos. En la oralidad lo
dicho, ya esta dicho, a pesar de pedidos de disculpas e intentos
de “borrar”(apagar) lo que fue expresado.
En los Chat´s y en los SMS las propiedades
de la distancia y reflexión se disolven, pero no desaparecen.
La poca elaboración de las frases, la necesidad de improviso
que garante instantaneidad y espontaneidad son la tónica.
Los contenidos se disponen de manera altamente fragmentada, no
lineal provocando efectos de proximidad. Llega a tener algunas
semejanzas con el contexto de las conversaciones orales. Sin
embargo, la distinción es decisiva: la carencia de los
recursos extra-lingüísticos es crucial, la presencialidad,
marco del discurso oral, esta ausente.
Ni una cosa ni otra. El mero hecho de escribir – más
que escribir, teclear – las intervenciones les confiere
una reflexividad, distanciamiento y estructuración muy
superiores a las del registro oral. “Todo lo que se dice
en un Chat está mucho más pensado que lo que se
dice en una conversación oral…” (Mayan i Planells,
2002)
Así que hay mecanismos para aprovechar
al máximo la materia prima disponible. Por ejemplo, la
utilización de letras mayúsculas puede servir para
demostrar que el individuo esta gritando, la repetición
de una letra puede tener la finalidad de mostrar distintos grados
en la entonación de una voz ausente, pero que está,
pues se concreta en la imaginación de los individuos.
Subversión y ludicidad son palabras llaves.
La necesidad de escribir de manera económica y rápida
son algunas de las marcas. La mezcla de idiomas, la exploración
del habla coloquial, la supresión de la puntuación,
de las vocales, el juego con la fonética y la iconizacion
para sustituir frases son bien venidos.
El potencial lúdico y cómico de
este tipo de lenguaje se alcanza muchas veces con incorrecciones
provocadas de manera intencional y que refleja una búsqueda
para demostrar algunas emociones. De ahí algunas alteraciones
como alargar letras, repetir intervenciones, omitir símbolos
de puntuación o al revés, usarlos en demasía.
(Mayans i Planells, 2000).
Mientras muchas personas consideran que el lenguaje
de los móviles (celulares) y Chat corrompen negativamente
el lenguaje, los usuarios siguen hechizados (enfeitiçados)
en sus laboratorios y no nos sorprende que la media (mídia)
busque sacar provecho de este fenómeno. Hay periódicos,
por ejemplo, que han lanzado concursos de poesía por mensajes
SMS. Es el caso del periódico británico The Guardian.
El principal requisito era que los concursantes no superaran
los 160 caracteres en sus creaciones. Se recibieron 7.500 poemas
enviados desde 4.700 móviles. En 2002 se creó también
en Gran Bretaña el primer Campeonato Nacional de SMS para
premiar al más rápido escribiendo mensajes.
El mercado editorial también esta atento
ante este fenómeno. En 2001 el Ltle bk of txt msgs (Litle
book of text messages: Pequeño libro de los mensajes de
texto, Editorial Michael O'Mara), libro de no ficción
que llegó a ser el más comprado en navidad en Inglaterra.
Ediciones B también publicó un pequeño diccionario
donde recoge las principales abreviaturas, emotions, gestos representados
con caracteres y normas. El libro se titula: «Qrs ablar?
:-).
La tendencia en abreviar palabras y sentencias
mezclándolas con íconos, entre los cuales los famosos
emotions son los más frecuentes y lúdicos no es
novedad en la comunicación humana.
Vygotsky en su libro Pensamiento y Lenguaje ya
había sugerido reflexiones “proféticas” sobre
este tema. En este trabajo habla sobre la tendencia de los sujetos
en desarrollar procesos de predicación, condensación,
utilización de sintaxis simplificada y de número
reducido de palabras en situaciones en que hay complicidad y
que los individuos comparten los contextos.
Vygotsky aún hace un interesante comentario
sobre Tolstói. En la novela este autor construyó este
episodio entre los personajes de Kiti y Levy a partir de su propia
vida. Fue de una manera muy parecida que él le declaró su
amor a aquella que después se convirtió en su esposa.
Me vi en la situación irresistible de relacionar el episodio
entre Kiti y Levy con unas cuantas historias de la sociedad digital
y a las conversaciones de los Chat y intercambios de los SMS.
Lo que vemos en los Chats y en los SMS no deja
de ser una variante de estos procesos de condensación
y abreviación que siempre estuvieron ahí y que
solo permite el entendimiento para aquellos que mantienen proximidad
psicológica y comparten contextos. La mezcla de idiomas,
los errores ortográficos y gramaticales, las palabras
abreviadas y la iconización no son inéditas. El
lenguaje de los telégrafos también utilizaba estos
mecanismos. Si es para hablar de contextos informales, algunos
propios a la Era del Verbal (Goytisolo, 2002) podremos recordar
las notitas (recadinhos) que hacíamos circular en nuestras
escuelas. Ahí las “emotion´s” y abreviaturas
de palabras ya habitaban nuestros intercambios.
Estos nuevos usos de la lengua influenciados por
los medios terminan también por impactar el modo como
nos relacionamos y percibimos la realidad. De ahí escuchamos
otro tipo de críticas: el uso del ordenador puede intensificar
el aislamiento (isolamento y mantener las personas atrapadas
en referentes ilusorios y ficticios.
Sin embargo, la construcción de toda una
terminología o un repertorio lingüístico específico
de los Chats y de los SMS funcionan como marcas de grupo que
sirven tanto para crear cohesión interna en una comunidad
virtual como para determinarla en el exterior. Contribuyen también
para que se críe nuevos lazos de contigüidad, nuevos
espacios y tiempos de encuentro, nuevas formas de estar juntos.
En el caso de los jóvenes esto es cada vez más
flagrante.
Las formas de los jóvenes y niños
de comunicarse muchas veces resulta ser incomprensible para los
adultos y eso puede ser uno de los motivos para que los primeros
se sientan atraídos por el intercambio que existe entre
móviles y chats. Felipe, alumno de 13 años de una
escuela brasileña, comenta: “Eso de las personas,
principalmente los jóvenes, abreviaren todo, dejando de
acentuar, dejando la gramática de lado, eso también
fue creado para ser más práctico, para acelerar
la manifestación y también para que sea la lengua
de los jóvenes, para marcar nuestra lengua, diferente
de la de los adultos.”
Es frecuente que los adultos se espanten con este fenómeno y presenten
sus temores a los posibles efectos de aislamiento (isolamento). Sin embargo,
los adolescentes y jóvenes siempre crearon sus códigos cifrados
de rebelión y de secretos, incomprensibles para los más viejos
y que aparecían en chuletas(pescas), notitas, cuadernos, diarios
secretos, escondidos en cajones (gavetas) misteriosos y mochilas Siempre
intentaron en algunas situaciones impedir que sus padres ultrapasasen la
línea de frontera de sus habitaciones. Los códigos secretos
antes dejaban huellas(marcas) en cuadernos, hoy en los aparatos tecnológicos.
Los que experimentan esos tipos de interacción
viven la emergencia de las nuevas sensibilidades, dotados de
una especial empatía por esta cultura tecnológica.
Condicionan nuevos modos de estar juntos, nuevas formas de narrarse
a si mismo y al mundo.
La fascinación de las citas (encuentros)
en los Chat y los intercambios de SMS tiene aún (ainda)
razones desconocidas. De todos modos, hablando con los adeptos
es posible vislumbrar aspectos muy sugerentes.
Los individuos inmersos en estas vivencias descubren
nuevas posibilidades, creando ciberbiografías y guiones
múltiples de uno mismo, reinventan sus identidades. Mezclando
ficción con realidad encuentran materia prima y soporte
para exteriorizar sus interioridades.
No deja de ser fundamental seguir nutriéndonos
del discurso crítico que apunta a las contradicciones
de la sociedad de la información, lejos de concretizar
sus promesas. Sin embargo, creo que hay una infinidad de mundos
posibles escondidos por atrás de las pantallas y teclados.
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