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Palabras e identidades entre pantallas (telas) y teclas


Por juliana Machado
 

Cada vez más populares y polémicos, los chats y los intercambios de SMS(mensagens de telefone celular – aqui é uma febre) ya se convirtieron en referentes comunes, socialmente compartidos, tanto para los que participan en ellos, como no. Nuestras vidas ahora están impregnadas por estas relaciones, sea porque somos usuarios, o conocemos personas de nuestro entorno que lo son, o somos bombardeados por campañas publicitarias, o porque ellos ya se incorporaran en los guiones (roteiros) cinematográficos y televisivos, en los ficcios o no.

¿Cuál es la lógica que está por atrás de estos intercambios comunicativos que se integraron con tanto protagonismo al escenario de nuestras propias tramas personales y sociales?

Un fenómeno digno de estudio para muchas áreas, fascinante y intrigante a la vez. Algunas de las inquietudes más recurrentes se centran básicamente en dos aspectos. El primero se refiere al uso peculiar que se hace de la lengua en este universo. El segundo, que de hecho se vincula al primero, tiene que ver con la dimensión relacional e identitária.

En un artículo publicado en el periódico español El País, Goytisolo defiende la tesis de que estaríamos viviendo en la Era del declive del verbal, afirmando que “...el desarrollo informático y audiovisual de los últimos años, ha convertido al lenguaje verbal a un estorbo para esa cultura fundada en el lenguaje...la verdadera sustituta de la palabra no es hoy la imagen sino la presencia virtual de la realidad evocada, y leer y escribir se convierten paulatinamente en actividades superfluas en relación a la vida de cada día.” (Goytisolo, 2001)

¿Qué podemos esperar, entonces, del lenguaje verbal, en un mundo donde un número muy significativo de nuestras experiencias están cada vez mas mediadas por aparatos y medios tecnológicos? ¿Qué futuro podemos prever para la lengua? ¿Hay algún refugio para ella?

En lugar de pensar en el entierro verbal, ¿será que los saberes y nuevas formas de comunicación que circulan en medios difusos y descentralizados también no impulsan procesos de enriquecimiento de la lengua, dando a ella un nuevo sabor, llevando a la aparición de nuevas modalidades lingüísticas y nuevos géneros discursivos? ¿No estamos frente a un nuevo escenario que trae nuevos rasgos de diálogos y nuevas situaciones que nos desafían como seres de lenguaje que somos?

La lengua esta circunscrita en nuestro cotidiano dentro de una extraordinaria diversidad de prácticas discursivas, usos complejos y heterogéneos. Se trata de un sistema de signos históricos y sociales que posibilita al hombre significar el mundo y la realidad. Aprender a usar una lengua no tiene que ver solamente con aprender palabras y normas, sino también con captar sus significados culturales y el modo como interpretamos la realidad, como hablamos de nosotros y del mundo.

Bakhtin destacó el carácter polifónico y dialógico del lenguaje, esta importante herramienta, fuertemente vinculada a contenidos relativos a la vida, a condicionantes sociales y culturales. La lengua, separada de estos condicionantes se reduce a una masa amorfa de signos y señales (Bakhtin ,1981).

Siguiendo las pistas del pensamiento de este autor, parece ser mucho más interesante pensar sobre lo que las personas hacen con la lengua, mucho mas que en sus normas rígidas y en las representaciones de sus códigos y signos.

Por eso, a mí me parece un poco dicotómica la idea de que la proliferación de los nuevos códigos de representación de la realidad aparece para desbancar unos a los otros, cuando en verdad ellos diversifican los contextos de usos del lenguaje. Pensar como el lenguaje verbal interactúa con otros textos, soportes y signos nos puede ayudar a encontrar, no exactamente refugios para la lengua, pero a recrear y reinventar otras posibilidades de expresión. La digitalización y la virtualidad vienen dando paso a otras experiencias y vivencias con la lectoescritura.

En innumeradas situaciones en que utilizamos la lengua para comunicarnos, sea en una conversación entre amigos, escribiendo una carta, haciendo una intervención en una conferencia, en una entrevista de trabajo, declarando amor a alguien, nuestra conciencia lingüística no depende solamente del conocimiento de códigos y normas rígidas. Lo que entra en juego a la hora de elegir cada discurso depende de los contextos y de aquello que se busca en el intercambio.

Así es para cualquier situación de uso de la lengua, no es diferente cuando uno está enviando un SMS, o participando en un Chat, o enviado un mail. Se tratan de usos de la lengua que presuponen contextos físicos y psicológicos, con sus códigos y lógicas de sintaxis.

El lenguaje utilizado en estos escenarios tiene algunos rasgos que son característicos: el grado de iconización, el aparente descuido con las reglas de puntuación, de ortografía y con las normas gramaticales, además, la tendencia general a la abreviación de palabras y sentencias. Esto que Mayans i Planells (2002) define como antinormativismo tiene muchos sentidos.

Lo que parece ser daño contra la lengua puede sugerir tramas mucho más complejas. Los usuarios no están simplemente escribiendo mal, de manera incorrecta, “sino estableciendo un proceso donde los mensajes son refinados de tal manera que puedan ser expresados con un menor número de caracteres posibles.” (Viana, 2000)

De un cierto punto de vista lo que se observa en estos intercambios es un ejercicio intenso e interactivo, un trabajo de laboratorio, de intensa experimentación y creación con la lengua.

Es provocador pensar en lo que unos restrictos símbolos gráficos de un teclado, de un móvil o de un ordenador puedan llegar a hacer. Sistemas que no son “nada en comparación con la infinidad de matices representables por el tono de voz, la cadencia, la musicalidad, los gestos, la mirada”. (Mayans i Planells, 2002).

¿Cómo leer y comprender los sentidos y significados de tantas ausencias, de la falta de corporeidad? ¿Qué hay atrás de esta precariedad y pobreza que suponen tantas restricciones a la expresión?

Sí el teclado es la única materia prima, hay que sacar el máximo provecho. La restricción termina por imponer a los usuarios un desafío: reinventarse a partir de estas ausencias.

Se justifica el teclear rápido por imponer la necesidad de reducir lo que se escribe a sentencias mínimas, llevando a la mutilación de las palabras y de las frases y el aparente descuido con las normas. Muchos de los usuarios afirman que esta rapidez hace con que se acerquen(aproximem) más al frescor que hay en las conversaciones orales. La paradoja ahí se sitúa: crear un ambiente de diálogo oral en un registro escrito.

Para Mayan un labor un poco desconcertante: los usuarios parecen buscar abandonar algunos trazos que más caracterizan la escritura: la distancia y la reflexión. Sin embargo, se mantienen en este registro.

Comparado al discurso oral, el escrito permite que el sujeto se pueda despegar de su texto. Hay una distancia entre el que escribe y su registro. El matiz reflexivo es más intenso, porque en esta actividad hay la posibilidad de revisar la construcción de lo que escribimos. En la oralidad lo dicho, ya esta dicho, a pesar de pedidos de disculpas e intentos de “borrar”(apagar) lo que fue expresado.

En los Chat´s y en los SMS las propiedades de la distancia y reflexión se disolven, pero no desaparecen. La poca elaboración de las frases, la necesidad de improviso que garante instantaneidad y espontaneidad son la tónica. Los contenidos se disponen de manera altamente fragmentada, no lineal provocando efectos de proximidad. Llega a tener algunas semejanzas con el contexto de las conversaciones orales. Sin embargo, la distinción es decisiva: la carencia de los recursos extra-lingüísticos es crucial, la presencialidad, marco del discurso oral, esta ausente.

Ni una cosa ni otra. El mero hecho de escribir – más que escribir, teclear – las intervenciones les confiere una reflexividad, distanciamiento y estructuración muy superiores a las del registro oral. “Todo lo que se dice en un Chat está mucho más pensado que lo que se dice en una conversación oral…” (Mayan i Planells, 2002)

Así que hay mecanismos para aprovechar al máximo la materia prima disponible. Por ejemplo, la utilización de letras mayúsculas puede servir para demostrar que el individuo esta gritando, la repetición de una letra puede tener la finalidad de mostrar distintos grados en la entonación de una voz ausente, pero que está, pues se concreta en la imaginación de los individuos.

Subversión y ludicidad son palabras llaves. La necesidad de escribir de manera económica y rápida son algunas de las marcas. La mezcla de idiomas, la exploración del habla coloquial, la supresión de la puntuación, de las vocales, el juego con la fonética y la iconizacion para sustituir frases son bien venidos.

El potencial lúdico y cómico de este tipo de lenguaje se alcanza muchas veces con incorrecciones provocadas de manera intencional y que refleja una búsqueda para demostrar algunas emociones. De ahí algunas alteraciones como alargar letras, repetir intervenciones, omitir símbolos de puntuación o al revés, usarlos en demasía. (Mayans i Planells, 2000).

Mientras muchas personas consideran que el lenguaje de los móviles (celulares) y Chat corrompen negativamente el lenguaje, los usuarios siguen hechizados (enfeitiçados) en sus laboratorios y no nos sorprende que la media (mídia) busque sacar provecho de este fenómeno. Hay periódicos, por ejemplo, que han lanzado concursos de poesía por mensajes SMS. Es el caso del periódico británico The Guardian. El principal requisito era que los concursantes no superaran los 160 caracteres en sus creaciones. Se recibieron 7.500 poemas enviados desde 4.700 móviles. En 2002 se creó también en Gran Bretaña el primer Campeonato Nacional de SMS para premiar al más rápido escribiendo mensajes.

El mercado editorial también esta atento ante este fenómeno. En 2001 el Ltle bk of txt msgs (Litle book of text messages: Pequeño libro de los mensajes de texto, Editorial Michael O'Mara), libro de no ficción que llegó a ser el más comprado en navidad en Inglaterra. Ediciones B también publicó un pequeño diccionario donde recoge las principales abreviaturas, emotions, gestos representados con caracteres y normas. El libro se titula: «Qrs ablar? :-).

La tendencia en abreviar palabras y sentencias mezclándolas con íconos, entre los cuales los famosos emotions son los más frecuentes y lúdicos no es novedad en la comunicación humana.

Vygotsky en su libro Pensamiento y Lenguaje ya había sugerido reflexiones “proféticas” sobre este tema. En este trabajo habla sobre la tendencia de los sujetos en desarrollar procesos de predicación, condensación, utilización de sintaxis simplificada y de número reducido de palabras en situaciones en que hay complicidad y que los individuos comparten los contextos.

Vygotsky aún hace un interesante comentario sobre Tolstói. En la novela este autor construyó este episodio entre los personajes de Kiti y Levy a partir de su propia vida. Fue de una manera muy parecida que él le declaró su amor a aquella que después se convirtió en su esposa. Me vi en la situación irresistible de relacionar el episodio entre Kiti y Levy con unas cuantas historias de la sociedad digital y a las conversaciones de los Chat y intercambios de los SMS.

Lo que vemos en los Chats y en los SMS no deja de ser una variante de estos procesos de condensación y abreviación que siempre estuvieron ahí y que solo permite el entendimiento para aquellos que mantienen proximidad psicológica y comparten contextos. La mezcla de idiomas, los errores ortográficos y gramaticales, las palabras abreviadas y la iconización no son inéditas. El lenguaje de los telégrafos también utilizaba estos mecanismos. Si es para hablar de contextos informales, algunos propios a la Era del Verbal (Goytisolo, 2002) podremos recordar las notitas (recadinhos) que hacíamos circular en nuestras escuelas. Ahí las “emotion´s” y abreviaturas de palabras ya habitaban nuestros intercambios.

Estos nuevos usos de la lengua influenciados por los medios terminan también por impactar el modo como nos relacionamos y percibimos la realidad. De ahí escuchamos otro tipo de críticas: el uso del ordenador puede intensificar el aislamiento (isolamento y mantener las personas atrapadas en referentes ilusorios y ficticios.

Sin embargo, la construcción de toda una terminología o un repertorio lingüístico específico de los Chats y de los SMS funcionan como marcas de grupo que sirven tanto para crear cohesión interna en una comunidad virtual como para determinarla en el exterior. Contribuyen también para que se críe nuevos lazos de contigüidad, nuevos espacios y tiempos de encuentro, nuevas formas de estar juntos. En el caso de los jóvenes esto es cada vez más flagrante.

Las formas de los jóvenes y niños de comunicarse muchas veces resulta ser incomprensible para los adultos y eso puede ser uno de los motivos para que los primeros se sientan atraídos por el intercambio que existe entre móviles y chats. Felipe, alumno de 13 años de una escuela brasileña, comenta: “Eso de las personas, principalmente los jóvenes, abreviaren todo, dejando de acentuar, dejando la gramática de lado, eso también fue creado para ser más práctico, para acelerar la manifestación y también para que sea la lengua de los jóvenes, para marcar nuestra lengua, diferente de la de los adultos.”

Es frecuente que los adultos se espanten con este fenómeno y presenten sus temores a los posibles efectos de aislamiento (isolamento). Sin embargo, los adolescentes y jóvenes siempre crearon sus códigos cifrados de rebelión y de secretos, incomprensibles para los más viejos y que aparecían en chuletas(pescas), notitas, cuadernos, diarios secretos, escondidos en cajones (gavetas) misteriosos y mochilas Siempre intentaron en algunas situaciones impedir que sus padres ultrapasasen la línea de frontera de sus habitaciones. Los códigos secretos antes dejaban huellas(marcas) en cuadernos, hoy en los aparatos tecnológicos.

Los que experimentan esos tipos de interacción viven la emergencia de las nuevas sensibilidades, dotados de una especial empatía por esta cultura tecnológica. Condicionan nuevos modos de estar juntos, nuevas formas de narrarse a si mismo y al mundo.

La fascinación de las citas (encuentros) en los Chat y los intercambios de SMS tiene aún (ainda) razones desconocidas. De todos modos, hablando con los adeptos es posible vislumbrar aspectos muy sugerentes.

Los individuos inmersos en estas vivencias descubren nuevas posibilidades, creando ciberbiografías y guiones múltiples de uno mismo, reinventan sus identidades. Mezclando ficción con realidad encuentran materia prima y soporte para exteriorizar sus interioridades.

No deja de ser fundamental seguir nutriéndonos del discurso crítico que apunta a las contradicciones de la sociedad de la información, lejos de concretizar sus promesas. Sin embargo, creo que hay una infinidad de mundos posibles escondidos por atrás de las pantallas y teclados.

 

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